¡Gracias, cianobacterias! ¡Gracias!

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Algo muy humano es poder sentir y demostrar gratitud por beneficios recibidos y hoy pretendo plasmar este sentimiento hacia mis compañeras del doctorado: las cianobacterias. Y el agradecimiento no viene porque sirvieron de modelo para mi investigación, sino por ser responsables de que yo esté escribiendo este post, de que tú lo estés leyendo y de que haya una inmensa biodiversidad allá afuera; más de la que pudieran imaginar. Veamos a qué me refiero…

Las cianobacterias, a veces (mal) llamadas microalgas, son bacterias  que realizan fotosíntesis. Estos microorganismos procarióticos poseen un sistema de membranas internas, los tilacoides, donde se halla toda la maquinaria necesaria para transformar el CO2 atmosférico en materia orgánica (biomasa) utilizando como fuente de energía la luz solar. Pero, de contrapartida, el proceso fotosintético produce un compuesto muy tóxico y “asqueroso” para ellas: el oxígeno (a que ya sospechan por dónde va la cosa…)

El registro fósil sugiere que las cianobacterias surgieron hace más de 3500 millones de años (comparen con la formación de la Tierra hace 4500, o con la desaparición de los dinosaurios hace 65, o con la aparición de Homo sapiens hace 0.2, o con el “descubrimiento” de América hace 0,0005 millones de años). Tienen mucho, mucho, tiempo habitando nuestro planeta y transformando nuestra atmósfera. De hecho fueron las responsables de hacer nuestra atmósfera respirable, de inundarla de oxígeno. Este cambio propició que otras formas de vida evolucionaran, se hicieran más complejas y finalmente colonizaran los hábitats terrestres.

Anabaena sp., una cianobacteria filamentosa.
Anabaena sp., una cianobacteria filamentosa.

¡Pero las plantas también realizan fotosíntesis!– Probablemente habrán pensado los más avispados. Resulta que los cloroplastos (orgánulos de células vegetales donde se llevan a cabo estas reacciones) tienen su origen como células independientes adquiridas por simbiosis. Esto es, grosso modo, que una célula primitiva fagocitó (se comió) a una cianobacteria, no la digirió, y vivieron juntas en armonía perenne, tanto que ya no pudieron separarse. Esta unión formó una célula vegetal, como las que actualmente forman parte de bosques, sabanas o cultivos ¿Qué tal?

Así que no solamente oxigenaron nuestra atmósfera, si no que además propiciaron la aparición de células vegetales. Y van más allá, pues también fijan el nitrógeno atmosférico y son los principales productores primarios (la base de la trama trófica o cadena alimentaria) en los mares y océanos.

Synechocystis sp., una cianobacteria unicelular.
Bloom de cianobacterias en un lago finlandés.

Hemos visto entonces el papel clave que las cianobacterias han jugado, y lo siguen haciendo, en la aparición y mantenimiento de la vida, así como en los ciclos biogeoquímicos de algunos elementos ¡Pero todavía hay más! Ya que son unos microorganismos muy prometedores para aplicaciones biotecnológicas, asunto que trataré en otro post (Bioplásticos a partir de cianobacterias). Mientras tanto ¡Gracias, cianobacterias!

¿Acaso no debemos gracias a estos sublimes microorganismos?

Para saber más:

Antonia Herrero y Enrique Flores. The Cyanobacteria: Molecular Biology, Genomics and Evolution. 1ra Edición. Norfolk (RU): Caister Academic Press, 2008. ISBN: 9781904455158.

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5 thoughts on “¡Gracias, cianobacterias! ¡Gracias!”

  1. Gracias cianobacterias! Pero mas michisimas mas gracias a mi bello Dr Felo q nos nutre con toda esa information

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